UNA VARIANTE EDITORIAL DE LA REVISTA FRANCESA ACTUEL MARX ISSN:0718-0179

CONVOCATORIAS

LLAMADO PARA LA REVISTA

ACTUEL MARX/INTERVENCIONES N° 24,

PRIMER SEMESTRE 2018

Recepción de los artículos hasta el 30 de marzo de 2018

 

Enviar a: Gustavo Bustos Gajardo

gbustosg@gmail.com

Iván Trujillo Correa

itrujillocorrea@gmail.com

 

Intersecciones Queer:

anarquismo, comunismo y post-estructuralismo

 

La naturaleza no admite nada inútil. Todo lo que es no puede ser contra natura ni estar fuera de la naturaleza.

Diderot. Oeuvres philosophiques (Paris: Classique Garnier; 1956), 375.

 

Una escritura nueva de la historia, la política y la economía requiere, en la multiplicidad de sus posibilidades, desmantelar, entre otras cuestiones, los fundamentos sobre los cuales se siguen sosteniendo las viejas y anquilosadas formas de producción -y reproducción- de la relación social (patriarcado, heteronormatividad, capitalismo, estatismo, etc.). Desafío ingente si consideramos que tanto el pensamiento filosófico como la reflexión política no se dejan torcer con facilidad dentro y fuera de los universales que prefiguran nuestra época. Ya Platón y quienes lo suceden bajo diferentes máscaras, como lo señalara M. Blanchot en La bestia de Lascaux, censuran las lenguas venidas de otra parte, esas que sin hablar desde las premisas del Logos dicen aquello que excede las formalizaciones del lenguaje y que, al decir a su vez lo que resta, no sólo permanecen fuera del lenguaje sosegado y/o diezmado del pensamiento, sino que hacen posible el porvenir material de lo que no se deja atrapar dialécticamente por las políticas de la identidad. Leucipo, Demócrito y Epicuro, sólo por nombrar a los precursores de una corriente materialista subterránea (Marx, 1841; Althusser, 1982), podrían haber ejercido una influencia distinta en relación con la configuración del mundo si no hubieran sido tan brutalmente censurados. En consecuencia, para contar de otro modo todas las historias, como señala H. Cixous en La risa de la medusa (1978), sería preciso hacer añicos la piedra sobre la cual el proyecto logocéntrico ha fundado el falocentrismo, asegurando con ello el orden masculino de los grandes sistemas filosóficos, así como el orden del mundo en general. Si la piedra se hiciera añicos “entonces, todas las historias se contarían de otro modo, el futuro sería impredecible, las fuerzas históricas cambiarían, cambiarían, de manos, de cuerpos, otro pensamiento aun no pensable, transformaría el funcionamiento de toda sociedad.” (16) y, por tanto, existiría una posibilidad otra de inventar lo social, los histórico, lo político, la literatura, la filosofía, la economía y las relaciones que allí se anudan y despliegan. Lo que impide una salida de este atolladero, tal y como queda explicado por Cixous en el libro citado, no es la falta de alternativas sino la insistencia en confrontar estas siguiendo las reglas del esquema de oposición y jerarquización defendido por la metafísica. Error, en parte, que se reproduce en muchas tendencias del pensamiento crítico como en el caso del marxismo, algunas corrientes feministas e incluso de algunos movimientos homosexuales que impulsan la homonormatividad en tanto reflejo heteronormativo de relaciones no-heterosexuales (Sontag, S, 2002).

 

Asumir a priori que el mundo se construye sobre la base de oposiciones duales, careciendo de transiciones y encuentros inesperados, ha permitido una monogamia intelectual donde las jerarquías se reproducen para hacer efectivo y fortalecer los límites de la normalidad. Todo aquello que se encuentra por fuera de estos límites no sólo ha sido histórica y epistémicamente considerado raro, sino que ha sido sometido a vejación y exterminio. De ahí que en Actuel Marx / Intervenciones creemos necesario pensar la relevancia del pensamiento Queer no sólo como reivindicación de las culturas y movimientos LGTBQ-IA (lésbicos, gais, bisexuales, transexuales-transgéneros, queers – Intersexuales y asexuales), sino también como un arma del pensamiento para la constitución de nuevas y radicales políticas contra toda forma de opresión. En tal sentido, reconociendo que lo queer implica una resistencia formidable a los procesos de institucionalización y jerarquización, hacemos un llamado a producir intersecciones que se abran más allá del horizonte restringido de las ontologías sexuales y de clase. Se trata, en efecto, de avanzar hacia la producción de nuevas prácticas teóricas que, a través de un proceso de intoxicación voluntaria respecto de sus propias premisas (Preciado, 2008), han de favorecer simultáneamente el desmantelamiento crítico de la noción liberal de Estado “mediante la creación [cotidiana] de nuevas relaciones sociales; es decir, mediante personas relacionándose con otras de forma diferente” (Landauer, G, 2010; 214).

 

Este llamado, haciéndose eco de lo postulado por los movimientos queers, no pretende abogar por “la inclusión de las minorías sexuales en la sociedad sino [pretende] la transformación de la sociedad” como capacidad de inventarse, cada vez, “un modo de ser en la relación con los otros” (Bernini, 2011; 40). En suma, nuestra invitación como Actuel Marx / Intervenciones es atender al carácter antisocial del pensamiento anarquista, comunista y de las llamadas filosofías de la diferencia toda vez que la fuerza de estos pensamientos implica situarse en los márgenes de aquello que desea definirnos. Si devenir queer implica, al asumir y ejercer un modo diferente de vivir, devenir revolucionario, entonces, constituirse en revolucionarios exige recordar y no abandonar el carácter perverso polimorfo no sólo de la sexualidad (como fuera postulado inicialmente por Freud) sino también de los fundamentos mismos de la sociedad y, con ello, avanzar hacia una desnaturalización del binarismo de la lucha de clases en tanto  ello implica una “disolución de la identidad sexual [y de clase] en una multiplicidad de deseos, prácticas y estéticas, [así como] la invención de nuevas sensibilidades, nuevas formas de vida colectiva” (Preciado, 2008; 70) y, por ende, de una materialidad de lo político.

 

 

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