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Llamado: Actuel Marx Intervenciones N° 13

"Movimientos Sociales, Populares y Sindicales"

Recepción de artículos hasta 31 de marzo de 2012

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Movimientos sociales

El mundo y Chile cambian inexorablemente ante el avance de los movimientos sociales. Lo que ayer era un anhelo de recomponer lo que el poder había separado (la idea y la praxis), hoy se nos aparece nuevamente como interpelación a develar la comunidad latente. Es por esto que el número 13 de Actuel Marx Intervenciones estará dedicado a pensar a los movimientos sociales, pilares de la construcción tradicional y contemporánea de las resistencias a las relaciones de poder. Si por una parte los movimientos fueron la base sobre la que se conformaron las luchas sociales en el siglo XX, el nuevo siglo pareciera identificarlos con formas novedosas y no ortodoxas en la búsqueda por lograr realidades menos opresivas para los pueblos. Repensar el rol de los movimientos sociales, sus diferentes capacidades para modificar los contextos en que se encuentran insertos, ahondar en su puesta en escena y vislumbrar nuevas formas que han adquirido o pueden adquirir, son los elementos basales para la presente convocatoria, considerando, desde el inicio, que los movimientos sociales desbordan siempre el juego político y plantean, precisamente, un desafío al pensamiento contemporáneo, toda vez que éste no ha de buscar cerrar la relación entre teoría y praxis, sino, por el contrario, abrirla hacia la potencia que le es inherente.

Los movimientos sociales: entre el sujeto y la heterogeneidad

Los movimientos sociales son tan propios de la modernidad como opuestos a la lógica gubernamental que nace con ella. El movimiento social indica cambio, inestabilidad, heterogeneidad y potencia (dynamis), de forma que se opone de manera directa al control, la estabilidad represiva y la normalización propias del proyecto moderno. Los movimientos, desde esta perspectiva, pueden ser incluso no revolucionarios, si por revolución entendemos un momento culminante de la historia y el inicio de la sociedad 'sin conflictos'. Por el contrario, lo que está en movimiento devela constantemente la incapacidad del poder y del control de llegar a todos los espacios, mirar en todos los lugares y cursar el mundo unidireccionalmente. La conocida frase de Michel Foucault “donde hay poder hay resistencia” alude precisamente al principio de todo movimiento social, que se articula incluso sin proyecto ni memoria, sino siempre en oposición al poder. ¿Cómo se han escenificado sus resistencias?, ¿Cuál ha sido la capacidad de estos movimientos para vincularse y a la vez desbordar a las organizaciones tradicionales?, ¿Qué es lo que mueve el movimiento, en este sentido?, ¿Qué tipo de política puede aparecer desde la heterogeneidad y la inestabilidad?

Durante el siglo XX los movimientos sociales no estuvieron ajenos a una meta u obra que le concernía a la sociedad. De hecho su forma tradicional fue la de la suma de las diferentes organizaciones que compartían una visión destinal sobre la realidad. Así, los movimientos obrero, campesino e indigenista, alcanzaron el mayor de los protagonismos denunciando siempre las grietas del Estado nación, poniendo de manifiesto la exclusión, la pobreza, la desigualdad y la precariedad social. La puesta en escena de los movimientos sociales implicó la conformación de un espacio de lucha imposible de ser completamente circunscrita a los partidos políticos y a la reconciliación formal de las clases representada teatralmente en la institucionalidad estatal. Siempre los movimientos desbordaron la política tradicional, aún cuando su lucha frontal haya sido la de ampliar la propia institucionalidad para participar de ella en igualdad de condiciones.

El movimiento, a diferencia del partido político, parece, sin embargo, no triunfar nunca, porque en su ser no le va la conquista sino la crítica a toda opresión. Y aún así, siempre se articula en torno a un qué, circunstancial o fundamental. ¿Puede efectivamente el movimiento social salir de la contingencia?, ¿Es la relación con el partido político la de la demanda inmediata versus el cambio social? ¿De qué forma puede entenderse al movimiento social como actor político en sí mismo? ¿no queda siempre sobrepasado por las maquinarias partidistas y su propia heterogeneidad constitutiva? ¿Puede, en este sentido, pensarse la heterogeneidad del movimiento social como base para una acción política permanente?, ¿Cuál es el rol que puede jugar la política institucional en aquello?, ¿Es posible que el propio movimiento se institucionalice sin perder su dynamis?

La noción de sujeto, atribuida a los movimientos sociales, permitió durante mucho tiempo comprender a éstos como unidades homologables al cuerpo humano, capaces de adquirir conciencia. De esta forma, el movimiento social sería la reunión de sujetos conscientes, capaces de discernir las condiciones de opresión en la que están insertos, las posibilidades de acción y la nueva sociedad que emergería tras la consumación del proyecto que sustenta. Sin embargo, el propio fin de siglo XX trajo consigo una caída de los llamados 'grandes discursos', que sustentaban la unidad del sujeto y la uniformidad de la conciencia adscrita a las condiciones de clase. De esta manera, nuevas formas de vida, en las que clase, etnia, género, etc., se entrecruzan fueron evidenciadas e integradas a diferentes proyectos políticos, complejizando la construcción que el pensamiento moderno había llevado a cabo sobre los movimientos sociales. ¿Qué nuevos actores emergen de esta ruptura en el pensar el movimiento social?, ¿Cuáles son las relaciones de poder a las que éstos se ven enfrentados?, ¿Puede ser reformulada la idea de sujeto como punto de partida para la praxis social de los movimientos?

La aparición de movimientos sociales con reivindicaciones particulares, que en muchas ocasiones no ponen en tela de juicio el orden imperante en su totalidad, aparecen como grietas en el sistema, a través de las cuáles es posible vislumbrar una otra comunidad, basada no en los intereses de la propiedad sino en lo común. Desde esta perspectiva, los movimientos ecologista, feminista, indigenista o antimilitarista, son gritos sociales que ponen de relieve el poder que le es inherente a la comunidad.

Pensar, entonces, en los movimientos sociales es recibir el grito de la comunidad en el oído y hacer propia una praxis especial que le incumbe a la propia potencia del pensamiento. Desde esta perspectiva, pensar a los movimientos sociales es hacer parte a la reflexión de su misma capacidad transformadora. La necesidad de crear las condiciones para la crítica al poder es también parte del objetivo de este número de Actuel Marx Intervenciones, y, por cierto de los anteriores. En un momento en que Chile se encuentra impresionado por la capacidad de articulación y movilización del movimiento estudiantil, se hace más necesario que nunca volver a pensar los movimientos, más allá de las lógicas tradicionales y sin renunciar simplonamente a ellas.

¿Qué rol le cabe al pensamiento frente a la espontaneidad de los movimientos sociales?, ¿Cómo comprender la praxis de los movimientos sin representarla espectacularmente como argüiría Debord? ¿Es posible pensar un pensamiento que sea parte del movimiento social?, ¿No se devela, tras la grieta desde la que emerge el grito social, el vacío que constituye a la propia comunidad?

 

Los movimientos sociales en América Latina

Nuestra región ha estado marcada por la emergencia de movimientos sociales que han articulado resistencias fundamentales para la transformación de sus sociedades. Varios gobiernos latinoamericanos han sido respaldados por movimientos como es el caso del indigenismo en Bolivia y Ecuador, los Trabajadores Rurales Sin Tierra en Brasil, los Piqueteros en Argentina, el movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros en Uruguay, entre otros. ¿Cuales han sido los aportes de esta experiencia que liga la institucionalidad con el movimiento social en América Latina?, ¿Es posible pensar en el movimiento social en el poder? ¿No es la conquista del poder la aporía que constituye a los movimientos sociales?

Pero América Latina pareciera ser el lugar de los movimientos sociales por excelencia. El entrecruzamiento permanente entre desigualdad, multiplicidad de identidades étnicas, desplazamientos forzados de población, estructuras sociales patriarcalistas, explotación obrera, entre otros factores, hacen siempre posible la emergencia de organizaciones colectivas que ponen en tela de juicio una parte de la injusticia para develar el todo que constituye las relaciones de poder. ¿Es la multiplicidad latinoamericana un escollo para la conformación de organizaciones políticas capaces de subvertir las relaciones de poder? O bien ¿Son la condición propicia para la conformación de un agenciamiento que derriba los anquilosados modelos de representación institucional?

Por otra parte, en nuestra región han aparecido nuevos movimientos que actualizan luchas ya ejercidas en el pasado. Las movilizaciones estudiantiles y los deudores habitacionales, en el caso chileno, revelan la desigualdad forjada por décadas, en muchos casos impuesta o agudizada por las dictaduras militares y perpetuadas por los períodos posteriores a ellas. ¿Cuáles son las perspectivas de los movimientos sociales en nuestra región?, ¿Puede el movimiento social desasociarse del particularismo de una demanda?, ¿De qué manera la experiencia latinoamericana permite explicar la situación actual de los movimientos sociales en la región?

 

Movimientos en globalización

El proceso conocido (y por cierto controvertido) como globalización ha ampliado y uniformado los mecanismos de control y opresión a nivel planetario. Pero asimismo, esta nueva situación le ha abierto las puertas a la aparición de nuevos movimientos sociales que no se circunscriben territorialmente. Tal es el caso del ecologismo que ha emergido con fuerza en los últimos años producto de la organización social frente a la constante degradación del medio ambiente. Pero también hemos presenciado en 2011 la emergencia de importantes movimientos sociales que demandan la caída de regímenes dictatoriales en el Mundo Árabe, u otros que en Europa han puesto de relieve la incapacidad de sus regímenes para representar los intereses de la sociedad en su conjunto, reemplazando la promesa de la democracia por un simple espectáculo de acuerdos entre partidos políticos. En todos estos casos las tecnologías digitales internacionales están jugando un rol importante, de forma que la propia escena del movimiento social se vuelve confusa, yendo desde el aislamiento del computador a las concentraciones masivas en plazas y calles de las ciudades. ¿Qué nuevas perspectivas abren los medios digitales para los movimientos sociales?, ¿Cuáles son las nuevas escenas en que aparecen los movimientos?, ¿Qué peligros entraña para la organización y movilización social la transformación de los mecanismos de relación sociales?

 

Abrir caminos a los movimientos: la contingencia que obliga

Chile parece haber entrado en una nueva etapa en la que los movimientos sociales, con su heterogeneidad y capacidad de convocatoria, han marcado un camino hacia lo inexplorado de la comunidad. Las fuertes crisis del capitalismo; la desigualdad estructural sostenida por el paradigma neoliberal y la emergencia de nuevas generaciones de jóvenes sin miedo al poder, hacen que esta convocatoria se enmarque en la búsqueda por comprender lo actual de los movimientos, asumiendo plenamente que la separación entre el pensamiento y la materialidad de la vida ha llegado al momento en que se vislumbra como un imposible. Pensar la realidad social actual, por tanto, es un gesto político.

Debemos tener en cuenta de qué manera los movimientos sociales abren el juego político que los poderes fácticos buscan permanentemente cerrar. En este sentido, resulta relevante pensar una política que al ser desbordada no se revele como un aparato de represión y muerte. Pensar en los movimientos sociales, entonces, es pensar también nuestra realidad contemporánea: la soberanía política, la gubernamentalidad y la situación del Estado nación. ¿Cómo los movimientos sociales agrietan estas formas políticas?, ¿Qué hacen emergen como alternativa?, ¿Hasta qué punto de sí misma queda en tela de juicio la política?

Con toda la novedad de los movimientos sociales, particularmente por las formas y tecnologías que les son ya inherentes en nuestra época, creemos que es necesario revisitar el pensamiento de quiénes han dicho algo sobre los movimientos y, más allá de ellos, sobre la política en general. El aporte de Marx, Nietzsche, Adorno, Benjamin, Gramsci, Althusser, Castoriadis, Debord, Derrida, Nancy, Esposito, Agamben, Laclau, Touraine, Negri, entre muchos otros, ha sido precisamente el de pensar la política a partir de la multiplicidad asumiendo las consecuencias del contexto de la época técnica en el que es posible tanto la aparición de los mecanismos de control como la resistencia a ellos. Rescatar lo ya pensado no es hacer un guiño a la tradición, sino, por el contrario, es darle ruedas al movimiento comprendiendo su propia potencia. Asimismo, es necesario sistematizar las experiencias recientes, que no han dejado de desplegarse, a propósito de los acontecimientos suscitados en torno a la lucha por la educación, por ejemplo, en Chile. En tal sentido, convocamos a las organizaciones estudiantiles de secundarios (ACES, Secretaria de Educación Rebelde, CONES, FEMES, etc.) y universitarios (Federaciones de estudiantes Universitarias tanto de universidades públicas como privadas, FEMAE, etc.) así como a las organizaciones sociales y las asambleas comunales a escribir sus trayectos, transmitir sus experiencias, reflexionar en torno a sus proyecciones y compartir los aprendizajes que sólo el camino pedregoso y alegre de las luchas político-sociales pueden proporcionarnos.

 

Aspectos editoriales

1. Plazos de recepción de artículos

Las contribuciones serán recibidas hasta el 31 de marzo de 2012. Estas deberán enviarse en formato Word según especificaciones técnicas descritas más abajo a la siguiente dirección electrónica: Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla

2. Procedimientos de selección

Las contribuciones recepcionadas en la fecha y condiciones indicadas, serán revisadas, en primera instancia, por el Comité Editorial de Actuel Marx/Intervenciones. En segunda instancia, serán derivados los artículos a evaluadores ciegos expertos, quienes notificarán su evaluación a través de instrumento formal. En un plazo no mayor a 5 meses se comunicará a los autores la inclusión o no de su artículo en el presente número.

3. Especificaciones técnicas: extensión, normas de estilo, etc.

Artículos académicos:

Extensión entre 10 a 13 páginas, tamaño A4 (o carta), espacio simple, tipografía Time New Roman 12 (texto y Time New Roman 10 para citas a pie de página). Se solicita enviar archivos en formato Word para windows. Incluir: resumen de no más de 10 líneas, entre 3 a 5 palabras claves, abstract en inglés y keywords respectivas.

Sistematización de Experiencias Políticas

Extensión entre 3 a 5 páginas, tamaño A4 (o carta), espacio simple, tipografía Time New Roman 12 (texto y Time New Roman 10 para citas a pie de página). Se solicita enviar archivos en formato Word para windows.

Las referencias bibliográficas deben agregarse a pie de página, de acuerdo a la siguiente estructura:

  • Libros: Apellido, inicial nombre, titulo destacado en cursiva, editorial, país o ciudad, año de la edición, número de página.

  • Capítulo en libro: Apellido, inicial de nombre, título del capítulo entre comillas. En: Apellido, inicial de nombre, título del libro en cursiva y destacado, editorial, país o ciudad, año de la edición, número de página.

  • Artículo de revista: Apellido, inicial de nombre, título de artículo entre comillas, título de la revista destacado y en cursiva, volumen, año, número, editorial, país o ciudad, número de página.

  • La bibliografía debe ir al final del artículo en formato indicado para cita a pie de páginas sin número de páginas. Esta debe venir ordenada alfabéticamente.

Finalmente, se solicita a los autores indicar la siguiente información: nacionalidad, perfil profesional y/o académico, institución(es) a las que esta(n) adscrito(s) y dirección de correo electrónico. De corresponder a sistematización de experiencias, se solicita indicar autor(es), nombre de la organización.

 

 

Llamado Actuel Marx Intervenciones N° 12

"Extranjero y extranjeridad"

Recepción de artículos hasta 30 de Septiembre de 2011

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Una pregunta fundamental que se plantea en el campo de las ciencias humanas actuales versa sobre la condición de extranjero propia del ser humano. ¿De qué tipo de condición se trata? Pues por un lado, pareciera que cada uno de nosotros es de cierta manera un extranjero para sí, en el sentido que está habitado por una suerte de extrañeza fundamental; el cuerpo propio y el inconciente pueden ser considerados como formas primordiales de dicho modo de ser extraño para sí, en cuanto reflejan una opacidad insalvable; es en este sentido que se puede entender la expresión ricoeuriana “sí mismo como otro”, vale decir sí mismo en tanto que otro. Bajo este respecto, la condición de extranjero es definitoria de la constitución misma del sujeto, fragilizándola de tal modo que se dificulta hablar de una identidad sustancial o estable. Pero, la condición de extranjero no solo puede ser interrogada al nivel de la identidad personal, sino también social; así por ejemplo, tomando todavía como ejemplo la expresión ricoeuriana, el sí mismo no es tal sino en relación con el otro, con la otra persona. Así, por consiguiente, se es extranjero también en la intersubjetividad. En este punto el problema se dramatiza aún más pues atañe no solo a la constitución misma del sujeto como individuo sino en relación con los otros, lo que pone de relieve el carácter inaccesible del otro en tanto otro. ¿De qué modo se conforma mi identidad si ya estoy implicado, y de manera fundamental, con el otro, siendo que este último es inaccesible en su otredad? Lo que está en juego no es solo el sí mismo sino la otra persona.


A partir de este punto, es posible avanzar más allá de la reflexión fenomenológico-hermenéutica que se impone en el primer punto, hacia otras derivas: así por ejemplo, se pudiera constatar que aprehender al otro en la sociedad de hoy, es un ejercicio angustiante cuando aparece en una sociedad dada cargado de valores, comportamientos, modos de vida no deseados. Descubierto, nombrado, señalado y publicado, el otro abre un proceso que busca la valorización y para ello, la legitimación de las diferencias. Y,  si este otro es un extranjero, es negado y rechazado y por eso asociado al peligro. Su representación agudiza las tensiones, sea por su lejanía o por su cercanía. Y así es  como deviene simmelianamente, “una pieza agregada, sin lazo orgánico”, con la cual lo común no es más que un problema general. Nada tiene ese otro de singular para compartir, es un extraño que enuncia lo exterior al evocar incesantemente el límite entre el afuera y el adentro. Su llegada irrumpe como un acontecimiento que hace posible ‘ver’ las rutinas normalizadas que conservan la vida tranquila. Es un otro, reflejo que deshumaniza por la diferencia extranjera que siempre permanecerá en tanto que tal, precipitando la racialización.


El otro se ha construido en un imaginario biológico emanado de la moderna acepción de “raza”, es percibido como inferior y degradado por sus desplazamientos. Debe ser negado para producir una razón desde su existencia considerada ‘equívoca’. Y su otredad lo constituye como idea y figura propensa a la identificación tanto de su si mismo como de los quienes lo niegan, nutriendo los fenómenos estigmatizadores producidos en condiciones de extrema pobreza cuando hay carencia de horizontes vitales (Margulis 1997). Toda una funcionalidad puesta en él, cuando se trata de la conformación moral de una sociedad.


El sentimiento de estar frente a un Otro podría sostenerse en el sentimiento de lo Mismo que termina por construir un imaginario de grupos e individuos a identificar para nombrar. Los inmigrantes se convierten en una suerte de tipo-ideal, en una construcción lógica que sirve para constituir la identidad nacional del Nosotros iniciado con el juicio contra un sujeto real, objeto de ataques que cristalizan las dudas de la vida nacional y las búsquedas de un sí mismo.


Pero, ¿no remiten cada una de estas interrogaciones a un cuestionamiento sobre los procesos de cotidianización como formas de velar el carácter abierto e inquietante del
mundo y de las relaciones intersubjetivas? Pues, ¿de qué otro modo podrían entenderse los procesos de extranjerización si no es a partir de la construcción de la familiaridad, de lo familiar y lo propio? ¿La condición de extranjero puede ser interrogada a partir de mecanismos de estandarización y de normalización?

 

Aspectos editoriales

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Extensión entre 10 a 13 páginas, tamaño A4 (o carta), espacio simple, tipografía Time New Roman 12 (texto y Time New Roman 10 para citas a pie de página). Se solicita enviar archivos en formato Word para windows. Incluir: resumen de no más de 10 líneas, entre 3 a 5 palabras claves, abstract en inglés y keywords respectivas.

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- Artículo de revista:

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- La bibliografía

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Finalmente, se solicita a los autores indicar la siguiente información: nacionalidad, perfil profesional y/o académico, institución(es) a las que esta(n) adscrito(s) y dirección de correo electrónico.